De Un Pajaro Las Dos Alas

SI EL SUR SE LEVANTA, EL RESTO DEL PAÍS CAERÁ POR SU PROPIO PESO
Por: Rafael Rodríguez Cruz
Tesoro AC y C
Cuba y Puerto Rico son...

Un siglo y dos décadas después de la invasión, el sur de Puerto Rico continúa siendo el punto neurálgico de la explotación económica de Puerto Rico. ¿Qué capricho económico del imperio y sus aliados del patio no ha tenido como objetivo la apropiación de los recursos de esta sufrida región, de sus tierras, de sus magníficos puertos, de su gran potencial pesquero y de su cultura afroantillana? Si mañana mismo se erigiera una verja de treinta metros de altura alrededor de la isleta de San Juan, probablemente el resto del país, y en particular el sur, podría seguir viviendo como si nada, liberado de la carga de tanta imbecilidad que se legisla y ejecuta por una minoría de blanquitos privilegiados de «la loza», cuya conducta enajenada y corrupta ofendería incluso a no pocos ciudadanos anglosajones de la nación que nos oprime. ¿O es que acaso una secretaria de educación como Keleher es concebible en ciudades como Hartford, CT, o Springfield, Massachusetts? No; nos han llegado algunas con iguales pretensiones y no han durado ni un año (¡en ciudades en que la inmensa mayoría de los estudiantes de las escuelas públicas hablan inglés y español!). Podemos llamarla como querramos, pero ella es producto inmediato de las aspiraciones de la minoría esa que controla el aparato estatal de la colonia desde San Juan. Lo que arde en sus ojos es una actitud de clase y un racismo que la hermana con la clase política anexionista de Puerto Rico.

¿Qué nos queda, que no sea desarrollar una estrategia de triunfo revolucionario enfocada más en el resto de la isla que en San Juan? ¿No fue eso lo que hicieron las tropas invasoras estadounidenses para conquistarnos, entrar por el mar Caribe? Si el sur se levanta, el resto del país se cae por su propio peso. El propio desarrollo de la crisis actual está dibujando los contornos geográficos de nuestra independencia.

No fue por casualidad que las tropas estadounidenses entraron en 1898 por el sur, y no fue por imprevisión que concentraron sus tropas en el litoral que va de Guayama a Mayagüez. La capitulación de los españoles en la isla no estaba en entredicho. ¡Ya habían capitulado en Santiago de Cuba! ¿Por qué lugar habría desembarcado Betances en julio de 1898 para defender nuestro derecho absoluto a la independencia? ¿Por San Juan? Lo dudo. La verdadera cuestión para los invasores era si el sur, con su superior riqueza económica y mercantil, osaba aspirar a nuestra independencia, a un clamor como el de los revolucionarios cubanos. Para suerte de los adversarios de nuestra nación, eso no pasó. Mas, todavía en noviembre de 1906 el guerrerista Roosevelt desembarcó por Ponce, estuvo de pasada en la capital y se regresó a Ponce en cuanto pudo. Sí, en San Juan se reunió brevemente con algunos buscones de levita y sombrero; pero, él estaba claro que era en el sur, con sus tremendos puertos y recursos, que se jugaba el destino de la dominación de nuestro pueblo. Allí mostró, por si acaso, la ideología imperial que solo podía dar un buque de guerra de 16 mil toneladas y cañones de guerra ciclópeos.

Puede ser que la legislatura de Puerto Rico suspenda sus trabajos cada vez que lleguen protestas de todas partes de la isla. Lo que no podrán hacer esos legisladores pelagatos es esconderse si el resto del país se levanta. Si eso ocurre algún día, y yo creo que es posible, poco importa si se reúnen o no.

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