De Un Pajaro Las Dos Alas

La Revolución del 30 de octubre del 1950 en Puerto Rico, continuación del alzamiento en armas el 23 de septiembre del 1868 en Lares, contra España.
Por: Rosa Meneses Albizu- Campos y Omar Ríos.
29 de octubre de 2018
TESORO, AMÉRICA CENTRAL Y CARIBE.
Pocas veces hay tantas coincidencias en la historia de dos países, como en los de Puerto Rico y Cuba. Hasta en eso somos de un pájaro las dos alas, como definió Lola Rodríguez de Tió en sus versos ¨Mi libro de Cuba¨, evocando también la similitud de nuestras banderas, y la lucha contra la metrópoli española.

Ambos levantamientos por la libertad de ambas íslas surgieron antes de las fechas previstas, al tener que adelantar los planes debido a delaciones, y años después ambas naciones debieron retomar las armas por el dominio de un nuevo imperio, el de los Estados Unidos de Norteamérica, amante de las frutas maduras como lo fueron la Isla del Encanto y la mayor de las Antillas.

Luego de que el nacionalismo tomó fuerzas con la presidencia de Pedro Albizu Campos, los yanquis trataron de subvertir aquella avalancha de lucha independentista recrudeciendo los ataques contra quienes eran un baluarte de la lucha; la cárcel era parte del plan... Así, el día 30 de octubre del 1950, aprovechando Don Pedro su liberación, convoca a la Revolución al unísono en varios puntos de Puerto Rico, y por más de una semana se mantuvo la bandera boricua sóla en los peñones de las áreas alzadas.

Cuba tuvo mejor suerte, porque una tercera Revolución cumplió la quimera de la primera, surgida el 24 de octubre del 1868 y la segunda, desde el 1895, hasta llegar el 1 de enero de 1959...

Para destacar este año los eventos del 30 de octubre del 1950, el Partido Nacionalista, Movimiento Libertador, desde Arecibo convocó a los boricuas militantes en el proyecto de liberación de su Patria ponunciándose contra la colaboración con el imperio que trata de mediante las urnas colonialístas crear nuevos gobiernos títeres. De ahí la orden de no votar, para no hacerle el juego a quienes oprimen al país latinoamericano.

En el acto, María Cristina Meneses Albizu-Campos hizo uso de la palabra, y ponemos a la disposición de todos esta denuncia política que no rehuye al enfrentamiento con el gobierno del coloniaje.

Hé aquí su discurso:

EL RENACER DE LOS PATRIOTAS

El Partido Nacionalista en la década de los 40, años previos a la Revolución, se encontraba desbandado, aparentemente eliminado. La vigilancia, persecución y cárcel de su militancia parecía haber logrado cumplir con los planes del imperio, desaparecernos del mapa. Recordemos que tres dirigencias consecutivas del Partido fueron encarceladas. Los nacionalistas, en su mayoría campesinos y obreros, eran perseguidos, acosados, obligados a emigrar o condenados a cumplir probatorias fuera de Puerto Rico.

Muchos nacionalistas fueron a prisión por negarse a servir en el ejército de los Estados Unidos. Por ejemplo, el nacionalista Ramón Medina Maisonave, fue arrestado un 23 de septiembre de 1944, no tenía 18 años, salió en el 1946, pero en el 1948 será nuevamente arrestado por el mismo cargo y saldrá en el 1951, es decir después de la Revolución. Ramón Medina Ramírez, fue arrestado con sus cinco hijos varones por negarse a cumplir con el servicio militar. Luego de cumplir no pudo regresar a Puerto Rico. Le asignaron Nueva York para la probatoria. Albizu Campos también se encontraba en Nueva York, en el Hospital Columbus debido a su grave estado de salud. En esa ciudad cumple los dos años de probatoria y recién regresa a finales del 1947 a Puerto Rico.

En el país el panorama social estaba arropado por la pobreza, el hambre y la necesidad. Los alimentos primordiales eran escasos y sufrían un alza continua de los precios. Se compraba a un peso, lo que diez años antes, costaba 5 centavos. La principal fuente de ingreso de Puerto Rico era el azúcar, que paradójicamente escaseaba para consumo público. Había una crisis del campo que provocó la migración de los campesinos del interior hacia la ciudad, formando grandes arrabales. El descontento se manifiestó, los trabajadores exigían mejores jornales, los cañeros, los choferes, la Unión de Obreros Unidos de las Ferrovías, entre otros paralizaron la Isla, con sus huelgas. Los politiqueros del patio sostuvieron que el aumento de la pobreza se debía a la sobrepoblación. A las huelgas obreras se sumaron las del magisterio y la de la Universidad de Puerto Rico. Existía un descontento generalizado por el veto de Truman a que la enseñanza se diera en español.

Para el año siguiente, 1948, después del Bogotazo y asesinato del líder colombiano Gaitán, se reunió en Puerto Rico la llamada Comisión del Caribe con el fin de mantener el control imperialista de esta zona.

Los yanquis para limpiarse la cara y empiezan a hablar de elecciones para elegir al gobernador. A eso le llamaron democracia en la colonia. Muñoz Marín mpezó a llamar a participar en las elecciones después de promulgarse la Ley 53, conocida como de la Mordaza, dirigida a reprimir especialmente a Albizu Campos y el nacionalismo. El Maestro había hecho un llamado a no votar, principio de la no cooperación con el imperio y le dice a Muñoz, y cito:

Le advierto a Luis Muñoz Marín que debe abstenerse de decir insolencias. Si no sabe hablar, que se calle, pero que no diga insolencias como la que en Puerto Rico existe democracia, cuando no existe otra cosa que despotismo.

El imperialismo yanqui vigilaba constantemente a Albizu Campos que acababa de regresar después de 10 años de exilio, sin embargo él no deja su magisterio moral y dará muchos discursos por todo el país con el fin de sacar a los puertorriqueños del estado de inconsciencia en que se encuentraban. Su voz látigo se levanta para crear un ser impregnado de abnegación, disciplina, arrojo y valor, que haga frente al imperio más poderoso de nuestro tiempo. Estos hombres y mujeres que participaron de la Revolución del 50 enfrentaron al imperio del mal con las armas que sólo la dan los valores supremos, el hombre magnánimo que describe Aristóteles, capaz de realizar las más arduas tareas con disciplina y renunciación.

Albizu Campos nos lo dice desde 1932 en la Asamblea Nacional en San Juan:

El Nacionalismo no alienta a nadie a ingresar en sus filas. Cuando alguien viene a nuestro lado, le decimos que nuestra mesa es tabla rasa. (…) que necesita ser fuerte, sano, vigoroso, porque los pueblos para redimirse necesitan la fortaleza física, que tiene que ser sereno y sobre todo poseer gran valor personal, no el valor de la violencia, sino frío, que no piense en su hacienda, en su mujer, en sus hijos, el día que se le llame a una misión que pueda costarle la vida.

Albizu Campos sostiene que la disciplina es una necesidad y que su falta constituye un grave problema en Puerto Rico. Cito:

El ejército no es una masa, un ejército es una inteligencia organizada. Un ejército no es una masa, un ejército es una disciplina y este pueblo tiene que aprender que con la disciplina que se impone por la fuerza podrá imponer su independencia a los Estados Unidos. Pero es una disciplina más grande que esa la que necesita, esto es, una disciplina voluntaria, ¡sobre su voluntad! Para que se levante este pueblo esclavo.(1932)

El Movimiento Libertador casi desparecido resurge con el regreso del líder y el imperio arremete contra ellos provocando el estallido de la Revolución.

La Revolución no estaba programada para la fecha en que se produjo. Los comandos militares encargados de trabajar en ese sentido estaban en su etapa de preparación y en el proceso de adquirir las armas necesarias para tal movimiento.

Pedro Albizu Campos se entera de que las autoridades estaban al tanto de sus planes y que iban a desatar una represión en contra del movimiento libertador. Los primeros arrestos se produjeron en la madrugada del 27 de octubre en San Juan cuando los nacionalistas regresaban de los actos en Fajardo por el natalicio del General Antonio Valero de Bernabé, lugarteniente de Bolívar. Luego de esos sucesos, Albizu Campos da la orden de que a los arrestos se responda a tiros: lanzarse a la revolución con lo que hubiera y se decide que el levantamiento sea el lunes 30 de octubre en horas del mediodía. Los primeros tiros serán en Peñuelas en la madrugada del 30 entre un grupo de nacionalistas y más de treinta policías. Se combatió en varias ciudades Peñuelas, Ponce, Arecibo, Utuado, Mayagüez, Naranjito, Jayuya, San Juan, Washington DC. Fue en Jayuya donde se declaró la República de Puerto Rico. El plan contemplaba acciones simultáneas en todas esas ciudades más los asaltos a los centros de poder tanto colonial como del imperio, es decir, Fortaleza en San Juan y Casa Blair, residencia temporera del Presidente Truman, en Washington. También se coordinó la denuncia ante la Asamblea General de la ONU a través de la representante en ella del Partido Nacionalista, Thelma Mielke. La Revolución duró aproximadamente semana y media. Durante varios días hubo grupos dispersos por las zonas montañosas en un intento por sobrevivir como una guerrilla rural, pero constantemente asediados por las fuerzas represivas. La Guardia Nacional movilizó 272 oficiales, 4,017 soldados. Utilizaron 4 aviones cazas y tropas de infantería armadas con ametralladoras, bazucas y tanques. Los nacionalistas sabían que no derrotarían al enemigo en el campo de batalla. Conocían de su capacidad y su fuerza y lo limitado de sus propios recursos. Pero sabían que lo derrotarían en el campo moral.

El testimonio de Elio Torresola Roura y de José Antonio Negrón Rodríguez miembros del Ejército Libertador nos lo confirma y cito,

Íbamos a ir a la cárcel como quiera. Era mejor pelear que ir a la cárcel sin haber hecho nada.

Con su acción le recordaron al imperio norteamericano que Puerto Rico no era una nación asimilable, asestaron un duro golpe a la política internacional de Estados Unidos y desenmascararon a Muñoz Marín ante los pueblos de América Latina y el mundo.

La Revolución del 30 de Octubre de 1950 tuvo el propósito de dramatizar ante Puerto Rico y el mundo el carácter colonial de la “Constitución” proyectada para ese país. La Revolución nos reafirma que la independencia es un derecho irrenunciable del pueblo puertorriqueño.

Hoy se comprueba que Pedro Albizu Campos y los nacionalistas no estaban equivocados cuando en el 1950 decidieron dar la vida antes que permitir que el engaño prevaleciera. El Congreso estadounidense se ha encargado de enterrar a su propia criatura cuando ha pronunciado claramente que tal pacto o convenio entre Estados Unidos y Puerto Rico no existe y que Puerto Rico no es más que una posesión de Estados Unidos.

¿En dónde estamos entonces? Donde Pedro Albizu Campos y el Partido Nacionalista denunciaron hace años: una intervención militar y un régimen colonial establecido por la fuerza y la violencia. La intervención es la guerra, dijo Albizu Campos, especialmente cuando va acompañada de la ocupación militar para mantenerla a viva fuerza. La contestación a esa guerra, cuando el poder interventor se hace sordo al derecho de la desocupación que es parte del derecho humano inmanente e imprescriptible de la independencia patria, es la guerra defensiva. Es pues, según establece Albizu, el derecho de los pueblos a la revolución. La guerra de emancipación no representa el triunfo de un partido sobre otro, sino la demostración de la voluntad de un país a emanciparse de su servidumbre.

Albizu Campos no pierde de perspectiva que la independencia es un objetivo revolucionario, que una revolución es un hecho violento y que para diferenciarlo de una acción delictiva cualquiera, necesita, además de principios, disciplina y un brazo movido por una mentalidad militar. Los patriotas que conforman El Ejército Libertador del 50, responden con valor al llamado del deber inspirados por nuestros héroes y mártires y el amor patrio.

Las acciones del 30 de octubre de 1950 no fueron en vano. Hoy vemos como fructifican en un cada vez más creciente sentimiento nacional puertorriqueño que ha logrado consenso en asuntos antes casi imposibles como la excarcelación de sus presos políticos, el desconocimiento de una deuda imperial y la lucha en contra de la imposición de una junta de control fiscal. Ha quedado expuesta al mundo la situación colonial de Puerto Rico cuando la humanidad se dirige a hacer desaparecer de la faz de la tierra el colonialismo. Es insostenible ya la posición de que la situación colonial de Puerto Rico va a resolverse en el Congreso de los Estados Unidos. La situación colonial de Puerto Rico es un problema que le atañe a toda la comunidad internacional y es en ese foro que debe plantearse este caso. Estados Unidos debe dar paso a un verdadero proceso de descolonización según lo establecido por las normas del derecho internacional.

Compañeros:

El Partido Nacionalista resurgió a pesar de todo lo que hizo el Imperio por eliminarlo, no valió la persecución, ni la cárcel, ni la tortura, ni el asesinato. Así renacieron en el 50 y hoy a pesar de todo seguimos aquí despejando las tinieblas en que pretenden sumir a nuestra nación. Nuestro fin es la independencia, para ello seamos fuertes físicamente y moralmente, disciplinados y generosos como los que nos antecedieron.

Sea éste un nuevo aldabonazo a la consciencia del pueblo de Betances, para que más temprano que tarde Puerto Rico tenga su independencia con el apoyo de todo el orbe en sus propósitos de un mundo mejor, digno y próspero.

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